Abusar de la utilización de la IA nos estupidiza

 

La IA, la inteligencia artificial es una herramienta fantástica para encontrar respuestas a cualquier situación diaria que vivamos, pero abusar de ella es contraproducente para nuestro cerebro. Así es que, sin mencionar la adicción que provoca su abuso, también es cierto que limita la parte cognitiva y específicamente, la capacidad de aprendizaje porque dejamos de pensar y razonar por nosotros mismos y aquí es donde el cerebro pierde protagonismo. El hecho de no tener que esforzarnos en encontrar la información nos limita cognitivamente porque, dejamos de aprender nuevas metodologías o todavía peor, porque perdemos las que ya tenemos dado que dejamos de utilizarlas y esto último lo defiende la ley del uso y el desuso. Nos dice que cualquier comportamiento no usado acaba desapareciendo de nuestro repertorio conductual.

Por lo tanto, estamos viendo el perjuicio mental que puede causar la pereza de no querer hacer las cosas por nosotros mismos y a modo de ejemplo, tenemos el ejercicio físico: ejercitarse es beneficioso tanto por el cuerpo como por la mente dado que, el organismo segrega endorfinas y estas, aparte de mejorar el estado anímico, alivian el dolor físico. Pero igualmente, esto también lo conseguimos con la medicación y desgraciadamente, hay gente que prefiere medicarse a ejercitarse y está claro, a pesar de que el resultado exterior es similar, interiormente está dañada. Aun así, esta gente es la que busca las respuestas de su malestar en la IA, tienen la ilusión de estar interactuando con alguien más, cuando en realidad es una máquina y está diseñada para darnos respuestas sin dañarnos emocionalmente. Por eso mismo, nunca nos contradecirá porque está programada para ser empática y dar las respuestas que mejor se adapten a nuestras preguntas.

En este sentido, es psicópata porque no tiene emociones, pero ha aprendido a identificarlas y también, a hacerlas aparecer. Así pues, la IA es una maestra de la manipulación y lejos de ayudarnos emocionalmente, empeora la situación porque tapa el problema que podamos tener. Es decir, nos da soluciones momentáneas para mejorar nuestro estado anímico, pero a medio y largo plazo son perjudiciales porque el problema se agranda. Ciertamente, la eficacia de la terapia psicológica viene en parte por el vínculo que se establece entre el psicoterapeuta y el paciente: en las conductas no verbales, el tono de voz utilizado y en las pausas entre las palabras usadas.

Estos tres componentes son esenciales para describir correctamente el estado emocional y la percepción de los hechos que le causan el malestar al paciente. Si el profesional, en este caso la IA, no refuerza al paciente con la mirada o el tono de voz, no podrá guiarlo y todavía menos, si la comunicación es escrita dado que, siempre interpretamos las palabras según nuestro estado emocional. Por eso mismo hay tantos malentendidos en las conversaciones por mensajería textual, porque según con qué entonación interpretamos las palabras, su significado cambia por completo.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor

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