Para mantenerse alejados del malestar mental o incluso, de los trastornos es fundamental intentar vivir como lo deseamos. Porque, aunque no lo consigamos, el simple hecho de intentarlo ya nos mantiene en buena salud mental dado que, somos conscientes de que estamos buscando cómo hacerlo. Con esto quiero decir que, si vivimos en un país democrático y además, no tenemos ninguna discapacidad física, ni mental, es incoherente, no buscar vivir como lo deseamos porque tenemos las herramientas necesarias para hacerlo. Una vez somos mayores de edad tenemos la posibilidad de continuar estudiando o ponernos a trabajar y tenemos por delante una cuarentena de años antes de llegar a la edad de jubilación para conseguirlo.
Una época que está más destinada a disfrutar de los resultados obtenidos del esfuerzo laboral que para buscar una manera de vivir dado que, estamos condicionados por el ingreso económico y la salud. Así pues, si queremos ser bomberos, profesores, médicos, políticos, economistas, abogados, mecánicos, lampistas etc. No hay excusa para no intentarlo porque, si el problema es económico y que, por cierto, suele ser el principal, siempre podemos estudiar paralelamente a estar trabajando. Por lo tanto, una vez solucionado este contratiempo, no hay más que vivir enfocados en conseguir nuestro objetivo porque si no, estamos destinados a la frustración, a vivir pensando en el: y si hubiera hecho esto o aquello.
Por ejemplo, hay gente arrepentida de no haber viajado más o de no estar donde quería estar por las decisiones tomadas. La vida es demasiado corta para no aprovechar las posibilidades que nos ofrece nuestro entorno social y es que lamentablemente, no siempre estarán. Muchas veces son puntuales y no cogerlas en su momento comporta tener que esperar a las siguientes, y nadie nos asegura que estaremos en condiciones mentales o físicas para poder acceder a ellas. El estado anímico no siempre es el mismo, igual que la energía vital o las ganas de superación personal y que por desgracia, son factores que condicionan la motivación para dar el paso.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor

