Expectativas, ansiedad y frustración

En primer lugar, las expectativas son creencias sobre el futuro basadas en experiencias pasadas y pueden ser tanto subjetivas, como objetivas. Eso sí, son irreales dado que, no existen, son únicamente ideas que tenemos en la mente y pensamos que sucederán, porque estamos haciendo una asociación lineal. Estamos convencidos de que si hacemos o vemos tal cosa, sucederá otra matemáticamente, es decir, estamos suponiendo y lamentablemente, condicionamos nuestro estilo de vida ya que, nos dejamos guiar por ellas.

Por su parte, la ansiedad es un sentimiento que surge cuando pensamos en el futuro, en cómo nos afectará tal cosa u otra (las expectativas). Después, la frustración es el sentimiento que tenemos cuando no conseguimos nuestros objetivos y que en este preciso caso, es cuando las expectativas que teníamos, no se cumplen. Así pues, estamos viendo que es una triada: tenemos unas expectativas sobre alguien, situación o cosa y el hecho de pensar en cómo irán las cosas, nos genera ilusión y para acabar, cuando no se cumplen, nos frustramos. Pero igualmente, muchas veces, a pesar de estar motivados y con alegría, porque estamos ilusionados, también sufrimos de ansiedad sólo pensando en las cosas que tendremos que hacer para crear o mantener la situación.

Con lo cual, es un infierno dentro del paraíso, porque a pesar de estar contentos, estamos luchando contra un futuro acontecimiento, en vez de estar disfrutando del presente. Por otro lado, y en lo referente al comportamiento humano, las expectativas son muy diferentes y no aceptarlo es una fuente de malestar (ansiedad y depresión), porque raramente dependen de nosotros dado que, la palabra final la tiene la otra persona o grupo. Por lo tanto, no es recomendable o mejor dicho, saludable mentalmente, guiarnos por ellas para predecir el futuro, es mejor dejarlo a la interacción social surgida.

Dicho de otro modo: no tenemos que dejarnos llevar por los miedos, dudas o alegrías porque inevitablemente, condicionaremos nuestro futuro. Permitiremos que las experiencias pasadas decidan las futuras y claro está, esto será una combinación de experiencias negativas creando un comportamiento lógicamente también negativo o por lo menos, dudoso.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor

 

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