Este fenómeno explica por qué identificamos rostros, siluetas u objetos en lugares o superficies que no tienen ninguna relación entre ellos, como por ejemplo, en las nubes. Muchas veces vemos figuras o rostros en ellas, igual que hay gente que afirma ver la cara de Jesús Cristo en un jamón o que se le ha aparecido la virgen María, el diablo o algún ser querido ya fallecido. Igualmente, conviene resaltar que no es ningún trastorno mental, es simplemente que la mente necesita darle un sentido al entorno en el cual interactuamos para así, saber si es peligroso o no.
Se trata de una herramienta más de supervivencia, es un mecanismo de adaptación, y por eso mismo, cuando estamos en una situación intranquila, sentimos o vemos cosas que no hay, estamos en alerta para saber si huir, quedarnos o atacar. Así mismo, este fenómeno no es únicamente visual, también es auditivo, como por ejemplo, cuando oímos un perro ladrar o un gato maullar, a veces parece que estén hablando o también las canciones en inglés, a veces parece que estén hablando en otro idioma. Entonces, siendo conscientes de este fenómeno podemos comprender también, por qué hay gente que asegura hablar con espíritus. Están viendo un color, figura o escuchando un ruido e interpretan que un ser superior quiere interactuar con ellos y como tal, su imaginación empieza a trabajar.
También hay que decir que el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y las drogas ilegales, o incluso el consumo regular de medicamentos psiquiátricos aumenta tanto su efecto, como su frecuencia. Pero, menos por el consumo de estas sustancias, el fenómeno es beneficioso porque potencia la imaginación y esto lo vemos reflejado en la pintura de figuras con varios significados, que dependiendo del ángulo de visión vemos una cosa u otra.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor

